domingo, 6 de febrero de 2011

Facefuck

Os voy a contar hoy el efecto orgásmico de ciertos contactos de Facebook y su peligrosa –pero siempre reconfortante- relación con mi Blackberry. Es que cómo me gusta que el ‘clin’ de las notificaciones me llegue a la Bb y ver su nombre… Dios…

Tengo 367 ‘amigos’ en Facebook. Que digo yo… ¿Para qué tantos si luego hablo con uno? Facebook y Bb se reparten el placer. Porque sí, hay quienes se lo pasan bien, como si se hincharan de comer chocolate a todas horas del día, con algunos de sus contactos del Facebook. Yo, simplemente, me lo paso bien con uno.

Porque, vamos a ver, ¿quién no tiene una tensión sexual no resuelta con alguien? Yo sí. Tengo varias, pero especialmente me quedo con una. La pena es que me pilla tan lejos que hay que echarle imaginación. Pues si hay que echarle, se le echa y punto. Todo sea por vivir más.

No viene mal recordar en este momento que el sexo matutino -lo que viene siendo por las mañanas, antes de desayunar Tosta Rica nada más- es una de las formas con las que, según dicen, se vive más y mejor. Que no lo digo yo, ¿eh? Que lo acabo de ver en un periódico de Venezuela… Y si lo dice la prensa es verdad. No hay más.

Pues a lo que iba. Que da igual que sea por la mañana, por la tarde o por la noche. Aunque la mejor hora, la más apetecible y la más ponible sea la hora de la siesta. Aunque a una, como buena española que es, le da tiempo a todo. Será que, como ya no fumo, lo mejor es una siesta para recuperar la energía que, obviamente, no te va a dar el Cola Cao Turbo.

Bueno, pues eso. Que viva mi Bb y mi contacto orgásmico del Facefuck.



Besos variados, pero quizá alguno más para ti…

sábado, 5 de febrero de 2011

Lo confieso

1. Odio las convocatorias de prensa los sábados por la mañana. Será que de lunes a viernes no hay tiempo. Pues no. El sábado y a las diez. Además, siempre de los ecologistas.

2. Sigo aborreciendo y odiando cada día un poco más al suegro de mi amiga y abuelo de mi ahijado. La última vez que medié palabra con él –a principios de diciembre-, fue para pelearme. Y lo a gusto que me quedé.

3. Las palomas me dan una mezcla entre asco y miedo. No entiendo a la gente que le da de comer a las palomas en los parques. Y las palomas atacan. La última, este verano en Santiago de Compostela. Me dio una hostia en la cara una. Qué mal.

4. En 2004 un amigo mío se fue para siempre porque él así lo decidió. Estuve una semana entera sin dormir. Quizá fue una de las peores semanas de mi vida.

5. Al día siguiente, mi ex decidió dejarme. Desde aquí, un saludo a su puta madre.

6. Tengo intolerancia a la lactosa, algo que he descubierto con 27 años en el cuerpo. Y una lesión en la rodilla derecha de un día que llegaba tarde a una rueda de prensa y no tuve más cojones que hacer la media maratón de Málaga para llegar.

7. Tuve una época de mi vida muy macarra. Aún quedan reminiscencias. Imagino que nunca se irán. Imagino y espero. Si no, no sería yo.

8. Lo reconozco. Hay cuatro canciones de cuatro grupos distintos que me ponen. Rollo fetichista total, sí.

9. Mi peor experiencia profesional fue cubrir la llegada de una patera. Fue ver a un bebé negrito y empezar a llorar como una magdalena. Igual hasta serían las hormonas, síndrome premenstrual y esas cosas. Pero qué pechá de llorar me di.

10. Y tú…

Besos variados, pero tres millones más para ti.



viernes, 4 de febrero de 2011

"Tiene más cintura que yo"

Me acaba de enviar una amiga una foto de su nuevo follamigo/telepicha en bañador. Acompañaba a la imagen este comentario: “Desnudo pierde un poco, ¿no? Tiene más cintura que yo. ¿A ti qué te parece?”. Pues sí, efectivamente, tiene más cintura que ella. Y que yo. Y que las dos juntas. Y encima no tiene pelo en el pecho. ¡Si donde hay pelo hay alegría!

No entiendo ni podré entender a los tíos que se depilan. A ver, no es que una pretenda acostarse a diario con un oso amoroso. Ni con el Yeti. Pero, por Dios, ¿dónde va un hombre depilado? Eso sí, pelos en la espalda NO.

A mi amiga le he dicho que sí, que tiene más cintura que nosotras dos juntas, pero que, una de dos: o a oscuras o con camiseta. Y que se deje llevar. O, si no, que coma chocolate. Y ya si es relleno de fresa, no te quiero ni contar.

De todas formas –y teniendo en cuenta que mi amiga lo ha pasado muy mal con su antiguo follamigo al que ni llegó a conocer (¿?)- , lo mejor es que tenga más telepichas, esos a los que no queremos perder porque, en el fondo, muy al fondo y a nuestro pesar, nos vuelven locas y queremos saber de ellos, de su vida, obra y milagros. Amén.

Eso sí, nunca viene mal recordar que el secreto está en la masa…

Besos variados, pero infinitamente más para ti.

jueves, 3 de febrero de 2011

María Cojones y otras virtudes

Y que me duele la garganta. Y me he levantado con un cabreo de cojones. Últimamente tengo unos días en los que mi malafollá está por las nubes. Quizá es porque el suelo está lleno de gilipollas y, en las nubes, al menos vuelo, tal cual hacía Heidi con ese columpio que no sé de dónde coño salía.

Pero el cabreo ya se me ha pasado. Y, ojo, que no estoy premenstrual ni nada de eso. Lo que pasa es que llevo unos días con unos huevos como catedrales. Cualquier día de estos invito a todo el bloque a comer tortilla francesa y/o huevos pasados por agua.

Menos mal que ya es jueves. Llevo dos semanas que pa mí se quedan. Pero, ayer, cuando eran cerca de las diez de la noche y yo estaba a punto de acabar mi última página, entran dos con olor a destilerías DYC para informarnos de un concierto que van a dar mañana en un local. Obviamente, la menda se lo comió (y casi se lo bebió, con dos hielos y un poquito de Coca Cola Light yo les hubiera acompañado).

Empieza el 'músico' a explicarme las cosas del grupo. "Flamenco fusión". Coño, qué raro, yo escribiendo de cosas de flamenkito weno... ¿Será mi sino? Que si la vocalista "ama el soul" (tal cual). A mí no me cuadra el flamenco fusión y el soul. ¿Rollo Pitingo o qué? A lo que iba. El muchacho, con toda su buena intención, se frente a mí a contestarme lo que yo -a estas alturas experta de Johson en flamenkito weno- le preguntaba.

Y de repende... La incomodidad personificada: "Esto que hasemoh es flamenco fusión". Mirada a las tetas (sí, escote no, tetas). "La vocalista ama el soul". Mirada a las tetas. "Yo toco el teclado" (no hace falta que lo jures). Mirada a las tetas. "Y R. nos pone el sonido". Mirada a las tetas. "Pregúntame lo que quieras, que tú tienes musho arte". Mirada a tetas. Y a piernas, que una llevaba falda.

"No, ya con esto tengo bastante. Gracias". El del teclado se queda a mi vera. Lo miro en plan "yastá". Eso sí, con sonrisa que una, al margen de tener María Cojones, es talentosa. El teclista que no se va. "¿Y tú qué eres, de esta ciudad?". Uy, qué curioso nos ha salido. "Sí, sí"... "Ah, me alegro". ¿De qué se alegra? De aquí y a mucha honra! "¿Y dónde has estudiado, en Málaga?". Sí, hijo, sí. "Mi ex pareja era periodista". Ah... "Ya ves, en Jerez". Ah...

Pues así se tiró el tío peya diez minutos contándome su vida, la de su ex mujer y la del coño de su madre. Bueno, la de esta última no, que ella no tiene la culpa de tener un hijo mira tetas, teclista y pelín coñazo.

Para despedirse, me suelta: "Pues ná, a ver si vas al concierto". Sí, claro, "lo tengo que cubrir". "No, mujer, a tomar una copa, no todo va a ser trabajo".

Pensé que lo próximo que me iba a pedir era un polvo. Pero no. Alivio. "Eres muy agradable". Así terminó mi historia. Y la suya, claro.



Besos variados (más a ti, obviamente)

miércoles, 2 de febrero de 2011

¡Viva Suecia!

Sinceramente, se me había olvidado que tenía este blog. Es que hasta había olvidado la contraseña. De hecho, he puesto varias hasta que gmail me ha dado un toque como diciendo “shosho, qué pasa, quilla”. Pero, por fin, y en un último intento, he recordado la memoria y, con ella, mi contraseña.

Y la verdad es que en este tiempo me ha pasado de todo. Desde amor hasta curiosidad, amor, prozac y dudas. El Prozac todavía no me ha hecho falta; amor, lo que se dice amor, pues tampoco -vamos, eso espero-, quizás encoñamiento; curiosidad y dudas, pues como siempre, en cantidades industriales, si no, no sería yo.

Y de un tiempo a esta parte las cosas me han ido infinitamente mejor. El hecho de conocer a nuevas personas y abrirte la mente (me ha quedado muy de canción pre adolescente, coño), te hace cambiar y darte cuenta (estoy hasta el mismísimo del móvil de mi compañero: o le quita el volumen o lo estampo) de que hay vida más allá. Y te planteas cosas, como huir y mandarlo todo a la mierda para empezar de nuevo, o quedarte estancada y anclada cubriendo conciertos de flamenkito weno.
 
Tengo la cabeza hecha un lío. Pero no me podéis negar que el anuncio de IKEA es para hipotecar tu vida con estos muebles. ¡Viva Suecia!



Besos variados (obviamente, para ti más).

martes, 14 de septiembre de 2010

Descubrimiento del día

Anoche me acosté de muy mala manera, con un dolor de cabeza que no lograron quitarme dos nolotiles -entre nolotiles, biodraminas y demás, estoy para Proyecto Hombre-. Me dormí a eso de las dos de la mañana, después de ver por trigésimo quinta vez capítulos repetidos de Aída en la Paramount Comedy y de dejarme tres páginas hechas de las cinco que hoy tengo que entregar.

Menos mal que anoche -igual fue cosa del nolotil- la inspiración vino a mí y pensé en escribir sobre un festival de música que se celebrará dentro de poco en esta ciudad. Entre otros grupos locales, algunos de los cuales son realmente buenos, este festival trae a Anni B. Sweet y a The Right Ons. De la primera sabía algo más, porque no es la primera vez que escribo de ella, pero de The Right Ons no tenía ni idea.

Y he aquí mi descubrimiento del día.

Me gustan.

Besos varios y variados

domingo, 12 de septiembre de 2010

Mareo

Casi dos semanas de vacaciones fuera de esta ciudad. He viajado, me he reído, he comido, he gastado, he bebido y he andado un huevo. Pero lo peor del regreso no ha sido el regreso en sí. Ni siquiera un privado en Facebook de mi jefe ‘recordándome’ que, aunque me incorpore el jueves, el martes tengo que entregar cinco páginas de un suplemento. Lo peor ha sido el viaje de vuelta. Me he mareado, me he vuelto a marear... Me he pasado medio día con el vaivén en el cuerpo. Las biodraminas hoy no han hecho el efecto esperado. Quizá parte de culpa han tenido los dos cafés que me he tomado justo antes de embarcar. Pero hoy he tenido el peor viaje de mi vida, con una hora de retraso y con un colocón que ni con tres botellas de JB.

He abierto la puerta de mi casa y, tras soltar la maleta, una bolsa de viaje y el bolso con el libro de las oposiciones –que, como podréis suponer, me lo he llevado a hacer turismo-, me he ido directa a la cama y allí he estado desde las 13.00 hasta las 18.00 horas. La primera media hora han seguido los vaivenes, pero, por fin, las dos biodraminas que me he tomado han dado el efecto deseado y he caído en coma profundo.

Tras el coma, ducha, ponerme al día de correos y demás, y, ea, a empezar las putas cinco páginas que tengo que entregar el martes.

Por cierto, me fui con calor y he vuelto con fresquito. Eso, entre otras cosas, salva el regreso de las vacaciones. Si no, de qué.

Besos variados